martes, 2 de diciembre de 2008

Hace 52 años se dio inicio a la Revolución Cubana con el desembarco del Granma

Fidel Castro y sus compañeros desembarcan del Granma e inician la guerra de guerrillas contra la dictadura de Batista y por la formación del ejército revolucionario
Llegaron, entraron y triunfamos…
El desembarco del yate Granma el día 2 de Diciembre de 1956, fue el impulso definitivo a la guerra iniciada por el pueblo cubano en 1958, y que dos años después culminaría con el triunfo de la Revolución.
Fidel jamás ha mentido, pues sabe que junto a la verdad están la justicia, la libertad y la victoria.
Llegaron, entraron y triunfamos…Poco antes de zarpar a bordo del yate Granma con su carga de titanes, suscribió una frase que significó todo un juramento: "si salimos, llegamos; si llegamos, entramos; si entramos, triunfamos".
Fidel también nos expresó que "si ayer éramos un puñado de hombres, hoy somos un pueblo entero conquistando el porvenir".
El 2 de diciembre de 1956, tal día como hoy, tuvo lugar el desembarco de Castro y sus 82 expedicionarios en las costas de Cuba a bordo del Granma.
Se había planificado llegar a Playa Los Colorados, pero el desembarco tuvo lugar en un sitio inesperado donde enfrentaron terribles dificultades y luego el acoso de la metralla enemiga que dejó a pocos sobrevivientes. La fuerza moral de sus convicciones y el apoyo popular permitió convertir el desembarco del Granma en la heroica guerra de guerrillas en la Sierra Maestra y el punto de partida para la formación del Ejército Rebelde y la liberación de Cuba.
El Yate Granma es una embarcación adquirida de forma clandestina por un grupo de exiliados cubanos en México, liderado por Fidel Castro, que conformaban el Movimiento 26 de Julio.
El yate fue comprado de una empresa estadounidense, y el nombre Granma proviene de un apodo común en inglés para una abuela (abreviatura de "grandmother"). Este yate fue el usado por 82 expedicionarios de dicho movimiento en el desembarco con fines revolucionarios que encabezó Fidel Castro y entre los que participaron Ernesto "Che" Guevara, Raúl Castro, Camilo Cienfuegos y Juan Almeida, entre otros.
El yate llegó a las costas de Cuba el 2 de diciembre de 1956 cerca de la playa Las Coloradas y marcó el inicio de las luchas guerrilleras, que culminaran con el triunfo de la Revolución Cubana, el 1 de enero de 1959.
Hoy se exhibe en el Memorial Granma adjunto al Museo de la Revolución en La Habana.
Antecedentes
Tras el fracaso del asalto al Cuartel Moncada (26 de julio de 1953),Castro y sus compañeros fueron condenados a varios años de prisión. Sin embargo, la presión popular hizo que tras veintidós meses presos en Isla de Pinos, fuesen amnistiados. Fidel Castro se dirige a México desde donde prepara una expedición a Cuba para comenzar una insurrección armada contra la dictadura batistiana.
Cuando Arsenio García y sus compañeros llegan aproximadamente a las 9:00 de la noche, está lloviendo y la noche es muy oscura. Fidel, envuelto en su capa negra y con la Thompson apoyada sobre la pierna derecha, les indica que aborden el barco por el tablón apoyado desde la orilla hasta la banda de la embarcación. Por las luces de la orilla opuesta reflejadas en el río, pueden divisar la silueta del Granma. Y así, uno a uno van pasando con cuidado por la tabla y abordando el barco, que aún está casi vacío. Haciendo el menor ruido posible, Arsenio y otros combatientes comienzan a ordenar dentro de la embarcación las cajas de municiones, los fusiles, las provisiones , para aprovechar al máximo el poco espacio disponible.
El 25 de noviembre de 1956, el yate Granma comenzó a navegar por las quietas aguas del río Tuxpan, México.
Características y compra del yate
Para la travesía se necesitaba una embarcación que estuvo a cargo de su compra El Cuate, apodo que se le otorgara a un mexicano llamado Antonio del Conde.
Este personaje que ayudó a la causa cubana conserva consigo una copia de la escritura de compra y venta original de la embarcación, según ella el yate fue construido en 1943, hecho de madera y motor de aceite con una sola cubierta, sin mástil, proa inclinada y popa recta.
La embarcación tenía como nombre original Granma, matriculado en el Puerto de Tuxpan, con el objetivo de realizar navegación de altura y emplearse como tráfico de recreo o viajes para fines se semanas en el mar.
Su señal directiva era X.C.G.E , el casco estaba construido de madera, su eslora de 13.25 metros, una manga de 4.76 metros y un puntal de 2.40 metros..
Cuando se produce la compra del mismo el propietario era Schuylkill Products Company Inc, la empresa que lo vendió declaró que desde el 10 de octubre de 1956 quedó clara la venta a Antonio del Conde por 50 000 pesos mexicanos. Esta empresa tuvo interés en que quedara explicito que ella no tenia ninguna responsabilidad con el posterior uso del yate Granma.
Tal vez pudiese estar claro del objetivo final del yate. La escritura se hace legal el 30 de mayo de 1957, es decir, cuando ya los jóvenes cubanos expedicionarios se encontraban en las montañas de la Sierra Maestra, combatiendo por la libertad de Cuba.
La travesía
Pasados unos minutos de la primera hora del 25 de noviembre de 1956, bajo, el yate Granma, con su valiosa carga, comenzó a navegar por las quietas aguas del río Tuxpan; debía burlar la vigilancia del faro y un puesto naval mexicano en la salida al mar abierto. Ya allí, comenzaron los vientos y el batir de las olas, originando bandazos en la embarcación diera que provocaron mareos y vómitos en muchos de los expedicionarios.
Alejados de la costa mexicanas y burlando la guardia fronteriza, encendieron las luces y cantaron con gran emoción el Himno Nacional de Cuba y la Marcha del 26 de Julio, concluyeron pronunciando consignas revolucionarias. Fidel Castro que iba al mando de los valientes jóvenes, ordenó armar a varios compañeros, por si los guardafronteras mexicanos trataban de detenerlos.
En la madrugada del 28 se adentraban en el Mar Caribe y el 29 por la madrugada se ordenó prepararse para el combate, pues se acercaban dos naves sospechosas; sin embargo, eran dos pesqueros que siguieron de largo. Durante el 30 de noviembre, el yate mantuvo el rumbo hacia la Isla; ese día la radio del Granma captó las noticias en las que se hablaba del levantamiento en Santiago de Cuba.
Había fallado una de las premisas del plan táctico que era la concentración del alzamiento en Santiago de Cuba con el desembarco para distraer las fuerzas. Batista tenía información de la salida del yate y su propósito. Los mandos militares habían circulado la descripción del barco, con instrucciones para su captura.
No obstante, en la noche del día primero ya el Granma se acercaba inexorablemente a la zona escogida de antemano para el desembarco.
La impaciencia devoraba a los pasajeros, quienes, después del anuncio del cercano desembarco, poco podían dormir. Roque y Mejía, piloto y timonel respectivamente, se turnaban en la cabina, oteando en la negrura de la noche los destellos del faro de Cabo Cruz.
Pasada la media noche y cuando Roque miraba el horizonte, una fuerte ola sacudió la embarcación y el vigía fue lanzado al mar.
Fidel ordenó detener la marcha para rescatarlo. El mal tiempo y la noche cerrada impedían encontrar a Roque. Estuvieron cerca de una hora escudriñando el encrespado mar con las linternas, pero nada. Muchos ya lo creían ahogado y pensaban que nada quedaba por hacer; sin embargo. Fidel ordenó continuar la búsqueda. Un nuevo y más abierto giro permitió escuchar una voz casi apagada, pero suficiente para guiar a la nave hasta el extenuado expedicionario. Con una soga y con bastante esfuerzo, lograron rescatarlo.
Una hora más tarde divisaron las luces del faro de Cabo Cruz. Enfilaron por el canal de Niquero hasta llegar a las boyas, que, por cierto, no coincidían con los datos de la carta náutica. Les surgió la duda de dónde se encontraban, disminuyeron la velocidad y cambiaron el rumbo. Fidel Castro decidió dirigirse a la costa para desembarcar, y en la tarde del primero de diciembre informó a todos que lo harían de un momento a otro en un punto cercano de Niquero, al Sur de Oriente. También dio a conocer la estructura militar que asumirían.
En su anecdotario, el Comandante Che Guevara se refiere a cómo la situación se hacía inquietante. La expedición sufría ya la carencia de agua, petróleo y comida. Era una noche negra de temporal.
El Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque también recordaba en su libro "Presidio, exilio y desembarco" cómo Fidel esa noche reunió en el centro del barco a los expedicionarios José Smith y Raúl Castro. En ese momento los designó como capitanes y leyó los nombres de los hombres que conformarían las escuadras, el armamento que llevarían, y el orden de marcha de cada pelotón.
Se repartieron los uniformes y los hombres se cambiaron de ropa. Para estos 82 jóvenes, ya tan cerca de las costas cubanas, el tiempo no parecía avanzar. Emoción y responsabilidad oprimían sus pechos.
Con la premura que el momento requería, utilizaron el bote auxiliar para transportar a tierra el armamento y demás materiales de guerra, pero fue tanto el peso que la pequeña embarcación no pudo resistir y se hundió. Cada cual debió cargar lo suyo. Faltando ya sólo por bajar el pelotón de retaguardia, pasaron cerca del yate una lancha de cabotaje y un barco arenero. Se hizo más urgente el abandono del Granma y, por carecer de petróleo, no pudo cumplirse la idea inicial de Fidel de que regresara a las costas de Caimán Brac.
La llegada a Cuba
El 2 de diciembre de 1956, en una punta de mangle nombrada Los Cayuelos, a dos kms de la playa Las Coloradas, encalló el Granma, lo cual obligó a adelantar el desembarco. La llegada fue llena de dificultades al paso de marabú, pantanos que dejaban el fango por el cuello durante más de un kilómetro.
Transcurridas dos horas del endemoniado trayecto, Crespo distingue finalmente el verdor de una franja de terreno y los contornos de un bohío. La vanguardia se dirigió de inmediato en esa dirección. Anduvieron por más de dos interminables horas antes de llegar al lugar, pero aún no tenían la certeza de estar en la isla grande.
En un breve descanso y mientras esperaba que se incorporaran los demás, Fidel dijo a Crespo que fuera a explorar la casa que dijo haber visto. Allí encontró al campesino Ángel Pérez Rosabal, quien tras ser conducido ante Castro, confirma al fin que estaban en tierra firme.

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