miércoles, 17 de diciembre de 2008

Juramento del Samán de Güere

El 17 diciembre es el 178º aniversario de la muerte de Simón Bolívar. Pero es también el 26º aniversario del juramento del Samán de Güere hecho por Chávez
Este juramente simboliza el inicio de la revolución bolivariana emprendida por el actual presidente Hugo Chávez.
Explicamos la historia que esta detrás de este juramento y el genocidio de los indígenas arawk.
Hugo Chávez, Felipe Acosta Carles, Jesús Urdaneta y Raúl Isaías Baduel hicieron un juramento, que de hecho es el acto inicial de la Revolución Bolivariana.
Estas las palabras del juramento:
Juro por el Dios de mis padres, juro por mi patria, juro por mi honor que no daré tranquilidad a mi alma ni descanso a mi brazo hasta no ver rotas las cadenas que oprimen a mi pueblo por voluntad de los poderosos. Elección popular, tierras y hombres libres, horror a la oligarquía.
Pero porque Hugo Chávez juro exactamente delante el Samán de Güere?
Este era el árbol sagrado por los arawak y fue exactamente entorno a este árbol que se consumo uno de los genocidio mas terrible de un etnia indígena, los arawak, por los invasores españoles. Para los años 1524/1526 cuando llegaron los españoles, en su afán por la conquista y adueñarse de las nuevas tierras, atacaron a los arawak atando a cientos de hombres mujeres y niños entorno al tronco de este Samán de Güere.
En el año 1492 ya la tribu local arawak era prospera, todos vivan en torno a su Dios "El Samán de Güere" el Samán estaba rodeado con 13 piedras algo esféricas y achatadas en su parte superior las piedras no invadían la sombra del follaje y estaban en perfecta ubicación circular al Samán de Güere, detrás de cada piedra a su vez estaba sembrada una planta de Chaguaramos (Roystonea venezuelana) que los arawak llamaban (araugua / arawuac/ arawuak) el Samán de Güere simbolizaba al Dios Chamán encarnado, y los chaguaramos a los indígenas arawak ante el universo, los indígenas caribes adoptaron dicha palabra recordando sus guerras en contra de los arawak. La parte chata de las piedras eran usadas para cortar la carne, triturar los huesos y extraerle el tuétano de los animales cazados, el tuétano era condimentado con "Capsicum frutescens" en Venezuela "aji chirel", y se usaba para comerlo junto al una especie de galleta redonda de yuca hoy conocida como casabe.
Se podían preparar los alimentos en su entorno, pero estaba prohibido hacerlo bajo su sombra, debajo de él sólo era permitido alimentarse, previamente bañado en el Sagrado Río Tuelaw (hoy río de Turmero), los integrantes de la etnia que estuviesen amonestados por algún motivo no podían comer debajo del Samán, lo hacían a su alrededor sin pasar el limite de las piedras, era el lugar donde nacían todos los niños arawak, por contar con protección divina, Se permitía la visitas a jefes de otras etnias para pactar acuerdos diplomáticos debajo de su sombra.
Los arawuak cuentan que había una indígena de su tribu llamada Hirimay que debajo del Samán entraba en suave trace y con voz profética contaba historias a los niños arawak:
"Cuando ya no estemos con vida en esta tierra todavía vivirá nuestro Dios, aunque con el tiempo caerá por el olvido de los nuevos hombres, algunas manos de gente buena le levantará, el quedará en el alma de todo de quien le conozca nuestro dios árbol, el Samán de Güere nunca morirá..."
Canto arawuak que recuerda a la india Hirimay.

El genocidio en manos de los conquistadores.
Ya para los años 1524/1526 llegaron los españoles, en su afán por la conquista y adueñarse de las nuevas tierras, atacaron a los arawak atando a cientos de hombres mujeres y niños entorno al tronco del Samán de Güere, allí fueron fucilados, los que más resistencia ofrecieron fueron decapitados en las piedras y otros colgados de las ramas del Samán de Güere.
Unos pocos escaparon y decían que desde ese mismo día en las noches las almas de los niños, mujeres y hombres arawak asesinados, se posaban sobre el follaje del Samán en forma de luz, y que desde ese entonces el Dios Árbol lloraba todas la noches dejando caer una especie de lluvia.
El Samán estaba cubierto de miles de cocuyos, luciérnagas que alumbraban al árbol como si fuera hoy día un árbol de navidad.
474 años después fueron encontradas en su corteza balas de la misma antigüedad que corroboran las historia contada por los últimos arawak, así como muchas osamentas de animales y fragmentos humanos entorno a sus raíces.
En el año 1559 bajo la sombra del Samán hubo un enfrentamiento entre el cacique Maracay y el Cacique Guaicaipuro, venció Guaicaipuro y observaba el cacique Güere quien había apostado su Oloc y el Guayuco de Mando, sin los ritos de costumbre los entregó y se marchó visiblemente enojado.
Juramente Bolivariano fue el compromiso realizado clandestinamente por todos los miembros oficiales del Movimiento Bolivariano Revolucionario - 200 (MBR-200) que ingresaron antes del año 1992.
Está basado en el juramento que realizó el Libertador Simón Bolívar en el Monte Sacro. El juramentado debía ser postulado por un miembro activo y éste era presentado al Directorio General del MBR-200, el cual decidía si era aceptado. De serlo, el candidato era presentado ante el Samán de Güere - si era posible- de lo contrario se presentaba al candidato ante el Directorio, se hacia el Juramento y luego un brindis. En los meses anteriores al golpe militar de 1992 se dejó se hacer el juramento y el candidato pasó a ingresar directamente.
ENTREVISTA AL SAMÁN DE GUERE (un Grano de Maiz)
En la madrugada me acerco a entrevistar al Samán de Güere. Fue una noche cerrada, pero ya salió fulgida luna para iluminar al viejo árbol… Se ve imponente custodiando al país.
Me tiendo bajo su fronda, cavilo sobre las preguntas que le debo hacer… no es fácil entrevistar a alguien que ha vivido tantas aventuras, y que tiene tanta experiencia a pesar de no haber recorrido mundo. Quizá deba comenzar preguntándole por el Juramento ¿lo recordará?...
El viento comienza a soplar con más fuerza y oigo un rezongo, triste como las viejas africanas cuando hay hambruna y cae la tarde. No puede ser, tengo que estar alucinando: el Samán está murmurando, se queja de su suerte:
“He vivido demasiado, he llorado demasiadas derrotas. Cubrí con mi fronda al Libertador, para después saberlo padeciendo por no haber hecho feliz a la tierra que tanto amó.
Vi el rostro traidor de Páez camino a Valencia.
Y Zamora me bordeó. Lo seguía una jauría de traidores sedientos de gloria ajena y riquezas fáciles.
He visto como estos campos, verdes por el sudor humano, se convirtieron en rancherías, símbolos paradójicos de la riqueza petrolera.
Todos los esfuerzos libertarios se extraviaron entre el corazón duro de algunos y las condideces de otros. Es que son muchas las posibilidades de perderse el amor, y escasa la posibilidad de concretarlo.
Un día vino un joven, dicen que era de una isla del Caribe, la mayor. Cantaba poemas que hablaban de la guerra amorosa, era extraño un guerrero que pregonaba el amor al contrincante, sus amigos le decían José Julián, y otros simplemente Martí.
Después supe que levantó vuelo montado en un caballo que iba al galope.
Un diputado que ahorcaron en los calabozos también me visitó, me pareció decidido, pero ingenuo.
Dicen que un argentino, famoso por pregonar el amor y la firmeza, vino en moto, no lo recuerdo.
Recientemente llegaron unos jóvenes, cuatro o cinco, venían al trote lento, contentos, con el corazón henchido de Patria, aquí juraron, y vi por segunda vez la mirada limpia del que murió en San Pedro Alejandrino. Esa noche y las noches siguientes lloré y recordé a Zamora.
He vivido demasiado, he visto demasiadas derrotas del amor, pero después de tanto tiempo conozco la fórmula para vencer a las oligarquías infames.
Si alguien quisiera oírme, si aquella mirada limpia que vino al trote volviera y me oyera, entonces, quizá la historia cambie, y yo no me quejare más por haber vivido tanto y haber presenciado tantas derrota del amor”.
Luego el rezongo se trocó en plegaria y se hizo casi inaudible, sólo pude grabar palabras sueltas:
“No confíe ni en oligarquías ni en oligarcas, no acepte sus convites… apóyese en la historia, y salte por sobre su tiempo… siempre adelante… lo que vale es lo que florece en el corazón de los humildes”.
Después, ustedes no me lo creerán, pero vi al Samán llorando y me retiré asombrado.

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