viernes, 19 de febrero de 2010

ELECTRICIDAD Y COLOMBIA

Una manzana para Blancanieves
El ministro colombiano de energía ha dicho a la prensa que su país podría venderle electricidad al nuestro. Otra jugada más de la “diplomacia” santanderista que armó el escándalo con la mentira de un vuelo militar venezolano sobre el lado neogranadino del Arauca y, unas semanas atrás, con la deportación de mineros que ilegalmente destruían nuestros ríos en Amazonas. Jugar a hacerse la víctima. Tirar la piedra y esconder la mano.
La oferta sigue el guión de crear una falsa imagen con la ayuda del aparato mundial de guerra comunicacional imperialista, según el cual, Uribe es el buen vecino y Chávez, el energúmeno.
Pero, como dicen en mi pueblo, una cosa piensa el burro, y otra el que lo va a montar. Los medios dirán sus necedades y la realidad los desmentirá.
No está Colombia precisamente en condiciones de andar ofreciendo nada. Menos en materia social.
Este año comenzaron con un desempleo del 12% y los expertos anuncian una subida al 14%; es decir, cerca de tres millones de personas sin trabajo. El déficit fiscal se estima entre 4 y 5% del PIB, lo que ya se está traduciendo en lengua neoliberal a un brutal recorte del menguado presupuesto en salud, educación y servicios, en un país con 22 millones de pobres.
Es bueno saber que Colombia se halla por debajo del promedio continental en accesibilidad al servicio eléctrico. “En 2005, el sistema de interconexión eléctrica proveyó servicio al 87% de la población, un porcentaje inferior al promedio de 95% para Latinoamérica y el Caribe. En Colombia, la cobertura eléctrica es del 93% en áreas urbanas y 55% en áreas rurales. Alrededor de 2.3 millones de personas todavía no tienen acceso a electricidad”.
Continúa este informe oficial citado en una conocida página de Internet, “la calidad del servicio en Colombia, medida por interrupciones, es mucho menor al promedio para Latinoamérica y el Caribe. En 2005, el número de interrupciones promedio por abonado fue de 185.7, muy por encima del promedio regional de 13 interrupciones. La duración de las interrupciones por abonado fue de 66 horas, también muy por encima del promedio regional de 14 horas”.
También debemos apuntar, que, como casi todo en nuestro hermano país, la electricidad está privatizada; menos Medellín, que cuenta desde 1955 con una empresa pública de servicios, en el resto de Colombia el negocio eléctrico está en manos de las transnacionales. “Actualmente existen 28 compañías puramente comercializadoras; 22 de distribución y comercialización; 8 que integran generación, distribución y comercialización; y 3 completamente integradas. Los principales actores en materia de comercialización son Unión Fenosa (con Electrocosta y Electrocaribe) y Endesa (en Bogotá)”.
Así que esa manzanita debe tener algún veneno. Viniendo de quien viene, no hace falta leer Blancanieves.
Ildefonso Finol
Constituyente de 1999
"... los Estados Unidos que parecen destinados por la providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad..."
Simón Bolívar, El Libertador.

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