domingo, 3 de octubre de 2010

La sombra de un Imperio

La sombra de un Imperio
Debemos defender lo que ya hace 11 años inició nuestra combativa y ahora soberana República Bolivariana de Venezuela a manos del Presidente Hugo Chávez Frías, y que por suerte fue abarcando otras conciencias y despertando revolución en pueblos hermanos como Ecuador
Una vez más la muy obscura sombra del imperio se cierne sobre Nuestra América, esta vez le tocó al hermano pueblo de Ecuador, donde el Camarada Rafael Correa está siendo víctima de la oligarquía rancia del Ecuador y títeres del imperio el nuevo genocida de la casa blanca. Se trata de un cerco que viene tejiendo el nefasto gobierno de Estados Unidos en torno a nuestra patria soberana, estos movimientos corresponden a las ordenes de que está recibiendo Obama de la podredumbre a la que ellos llaman Congreso de los Estados Unidos, la marioneta Barack no hace más ejecutar el recetario que le dejó su antecesor Bush, la misma receta que le fue aplicada a Venezuela y que por la grandeza de nuestro pueblo no tuvo los resultados que el imperio esperaba.
Ahora la OEA (Organización de Estados Acorralados) tiene la osadía de tildar este intento de golpe de estado de una “insubordinación policial”, tal y como lo hicieren cuando a Mel Zelaya lo despojaron de su mandato bajo la lupa y el ordenamiento de los Estados Unidos, donde expresaban que no se trataba de un golpe de estado, que indigna es esta “organización”. Por otro lado no se ve el momento en que de una vez y por todas desde Nuestra América y mediante la UNASUR decidamos no participar en este conglomerado de mafiosos, asesinos y jueces del mundo, ya basta de ser cómplices silentes de este absurdo mundial.
Debemos defender lo que ya hace 11 años inició nuestra combativa y ahora soberana República Bolivariana de Venezuela a manos del Presidente Hugo Chávez Frías, y que por suerte fue abarcando otras conciencias y despertando revolución en pueblos hermanos como Ecuador. Pueblo pendiente y rodilla en tierra cada vez están más cerca. ¡Aguante Rafael! La Suramérica combativa te respalda.
Carlos Piedra