martes, 11 de agosto de 2009

ORGANICEMOS LA DEFENSA DE NUESTRA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA

Organicemos la defensa de nuestra Revolución Bolivariana
Por: Lis Morillo
Es asombroso observar, como los efectos dañinos de un gobierno vendido al imperio llegan a nosotros en diferentes pócimas. La sensación de sentirnos intimidados por un país hermano, es triste, más aún, si ese país integra la configuración histórica de la hazaña emancipadora de Bolívar.

Entendemos la constante batalla que mantiene nuestro presidente con este gobierno tan irresponsable de Colombia, que se ausenta de la gesta integradora bolivariana del presente, para demoler nuestros sueños. Su trabajo tan responsable y lleno de amor por la patria debe de entusiasmarnos a seguir ese recorrido infinito de lucha libertaria.

Es así como funcionan las oligarquías, sin importar la patria se lanzan al combate demoledor para conseguir reunificar las conquistas tomadas por la usurpación y el descaro, y que gracias al despertar de los pueblos, han sido devueltas para beneficiar a las grandes mayorías, al quedar atrás, las viejas políticas de sumisión para gobernar.

Pero no sólo estas burguesías emplean sus estrategias vergonzosas y sanguinarias, para reunificar lo que antes poseían, como es el caso de Venezuela, o de otros países vanguardistas latinoamericanos, también manejan, la utilización de la fuerza para bloquear toda pretensión de cambio, como la del pueblo colombiano e insistir en la amenaza latente al vecino, que conduce su verdad, con una nueva visión de sociedad que propicia la igualdad.

Nunca antes vimos a los pueblos latinoamericanos, unirse, ayudarse, intercambiar sus productos, tecnología y cultura, con tanto entusiasmo y conciencia, como ahora, digo conciencia, porque ya sabemos que la patria nos pertenece, y que la participación protagónica del pueblo, nos hará libres.

Sabemos, que no distinguíamos está ilustrada capacidad integradora, debido a la irresponsabilidad y discapacidad de los gobernantes aliados a estas oligarquías nacionales y transnacionales, que deslumbrados por la avaricia y los rigores de un mercado mundial capitalista manipulador, respiraban un aire de desprecio hacia los pueblos hermanos.

Y como reconquistan, la patria nueva que renació del desastre generado por el malhechor burgués y sus políticos fanfarrones, como le cortan las alas al pueblo colombiano por ejemplo, que percibimos, desea vivir bajo la vestimenta de la paz, harto de asesinatos, secuestros, guerra, drogas y desplazados.

Son ellos los que propician las organizaciones clandestinas del terror, los que asumen decisiones aplastantes y personalistas, que saltan las constituciones de las repúblicas y los poderes establecidos. Son ellos, los que controlan los medios, cuyos objetivos particulares, están vinculados al despertar del odio y la inseguridad de los ciudadanos, no en vano se habla de la presencia de dos Estados en nuestras sociedades, independientemente del trabajo hacedor revolucionario.

Esta amenaza que impulsa la reconquista del Estado y la sociedad, por parte de los poderosos, debemos enfrentarla con audacia, la conciencia, nos permite diseñar buenas estrategias para frenar al opresor, el canto y la voz del pueblo no debe cesar. Son luchas constantes, el cambio exige este tipo de lucha para seguir caminando por la senda que anhelamos, mientras unos hablan al mundo, otros marchan, mientras unos realizan asambleas populares, otros cantan, así, se construye la dignidad de un pueblo y así, se defiende la patria del enemigo que vive en casa y de aquel que pernocta en las afueras, pero que apunta con falsedades y bayonetas, la casa.

No llenemos de odio nuestro corazones, ni estimulemos las sanciones contra Chávez por sus idas y venidas en pro de la justicia de los pueblos. Así actúa la conciencia del hombre nuevo, con sensibilidad y aplomo, con solidaridad y acato, con misericordia y razón, con amor y justicia.

Nuestro rol, tan diferente al apasionado del pasado, se dirige hacia la comuna, el barrio, el distrito, donde permanece el pueblo, emocionando a ese pueblo valiente y preparándolo para su defensa, una educación que retroalimenta y nos realza la esperanza por la vida que merecemos.

Recordemos ese concepto brillante que emite el presidente Chávez sobre el hombre nuevo, que no es ajeno a la paz y a la hermandad, que viene del amor con su necesario respeto por los pueblos del mundo, por lo tanto, nunca será ajeno, a la demostración de solidaridad con el pueblo colombiano, a pesar de la jauría que se acomoda en su planicie, para destruir el ideal bolivariano.

Todos juntos hermanos a defender la patria y su revolución de la esperanza.

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