viernes, 4 de septiembre de 2009

La doble moral imperialista

La doble moral imperialista
El siglo XXI nos llama a desentrañar las explicaciones del fenómeno más aberrante heredado de los siglos anteriores: el imperialismo. Lenin lo definió como la fase superior del capitalismo que constituye esencialmente una tendencia a la violencia.
Las guerras imperialistas de comienzos del siglo XX que consumieron su primera mitad, le dieron absolutamente toda la razón. Y así sigue siendo, sólo que ahora hay maquillajes para vender al monstruo.
En Honduras el plan imperialista ha ganado el terreno que quería.
Se propusieron dar el golpe con la mano derecha y apoyar el retorno de Zelaya en la OEA con la zurda. Negaron unas visas a ciertos funcionarios del régimen de facto, pero siguieron entregándoles millones de dólares en programas de gobierno. Eso es posible por no haber aceptado aún que se trató de un Golpe de Estado.
Cuando la Secretaria de Estado, la señora Clinton, ordenó la mediación de Oscar Arias, se activó la táctica light del imperio. Dilación era la palabra clave. Insulsa dejó de ofrecerse como soldado de Zelaya y, en vez de acompañar al Presidente en su intento de regreso como se planteó al comienzo, fue solo a Tegucigalpa a saludar a la bandera.
Ya comenzó el carnaval electoral bajo la acechante mirada de los fusiles. Así intentarán legitimar el Golpe, con un poco de cansancio de la opinión pública internacional, y mucho de esa terrible y efectiva arma de la derecha: el cinismo.
En Colombia, también se consolida el plan imperialista.
Las víctimas del huracán Katrina en Nueva Orleans hacen una mueca de incredulidad cuando escuchan que las bases militares que su país usará en Colombia serán para prestar asistencia a catástrofes humanitarias en el continente. Aún algunos de ellos esperan esa asistencia que nunca llegó.
La gripe de Uribe es pasajera. Su conducta antivenezolana no. Nos llamó “zánganos rentistas” en Bariloche. Es lo que piensan de nosotros los derechistas de este continente. Confunden nuestra generosidad con blandenguería.
La presencia militar estadounidense es determinante en Colombia. Lo que viene es refuerzo. Uribe tiene despejado el camino a la reelección y al TLC.
Los alcances de su “compromiso” con Estados Unidos son secretos, pero imaginables en términos científicos. Lo cierto es que tenemos un Caballo de Troya a las puertas de Suramérica.
Pero tanto en Honduras como aquí, la estrategia derechista sigue subestimando al actor fundamental de la historia: el pueblo trabajador, la llave de la victoria.
La vanguardia revolucionaria tiene la obligación de hilar fino. Hoy la inteligencia tiene más poder combativo que los hierros. Las emociones no sirven para esta hora de los combates sigilosos.

Ildefonso Finol
Constituyente
"... los Estados Unidos que parecen destinados por la providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad..." Simón Bolívar, El Libertador.

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